También descubrió el deporte, que le ayudo a manejar las protesis. Dice: “Al principio lo hice para aprender a caminar mejor y a aguantar más tiempo con las prótesis. Luego comencé a correr y me fui planteando nuevos retos, como competir como atleta paralímpica”. Su progresión fue tan increíble que el año 2017, en los Mundiales de Londres, ganó dos medallas de bronce en 400 y 200 metros. Participó en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en la modalidad de 100 metros, salto de longitud y relevo universal.