Los conflictos de hoy tienen efectos devastadores en los niños: resultan muertos o heridos, que mueren, sufren amputaciones, son encarcelados o reclutados por las fuerzas armadas o los grupos armados, son objeto de abusos sexuales, explotación o tráfico. Los conflictos separan a las familias y dejan a miles de niños luchando por su propia subsistencia y la de sus hermanos.