Deformidades o malformaciones comunes del pie humano

La exploración del pie es una etapa primordial en la valoración de un recién nacido. La mayoría de las anomalías pueden detectarse en la exploración física sin necesidad de pruebas complementarias. En la mayoría de los casos, se trata de «malposiciones» y, por lo tanto, de deformidades posturales, debidas a la posición fetal intrauterina, en su gran mayoría espontáneamente reversibles sin necesidad de tratamiento. Es necesario saber establecer el diagnóstico diferencial con verdaderas anomalías congénitas del pie que requieren un tratamiento especializado. Se debe realizar una exploración ortopédica general ante cualquier recién nacido que presente una anomalía de los pies. La exploración minuciosa de las caderas es indispensable para buscar una luxación congénita o una displasia que estuviera asociada. Se pueden observar algunas anomalías de los pies, presentes desde el nacimiento, en el caso de síndromes malformativos más amplios o de enfermedades neurológicas o musculares. En cualquier caso, es necesaria una intervención precoz, tanto diagnóstica como terapéutica.

Las deformidades más frecuentes son:

  • Pie plano. El arco longitudinal interno ha desaparecido o está aplanado.
  • Pie cavo. El arco longitudinal está aumentado.
  • Pie equino. El pie se apoya en el suelo únicamente en la parte anterior. El talón no entra en contacto con el suelo.
  • Pie talo. El pie se apoya en el suelo únicamente en la zona del talón, pero no en la parte anterior.
  • Pie varo. La planta del pie mira hacia el interior.
  • Pie valgo. La planta del pie mira hacia el exterior.

Es frecuente que estas alteraciones aparezcan combinadas, por ejemplo en el pie plano-valgo o en el equino-varo.​

Pie cavo.

Pie Humano * Pág.4. Deformidades

Pie cavo patológico provocado por una enfermedad neurológica.

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Pie con arco plantar normal.

Se caracteriza porque la altura de la bóveda plantar es excesiva. Para el adecuado diagnóstico de esta anomalía se utiliza el estudio de la huella plantar. El pie cavo se caracteriza por una prominencia convexa en el borde externo del pie y un aumento de la profundidad de la curva del arco interno, pudiendo llegar a alcanzar el arco externo y dividir la huella plantar en dos.​

El pie cavo se divide en dos grupos, el pie cavo fisiológico, también llamado idiopático, que es el más usual, y el pie cavo patológico, que es secundario a otra enfermedad, con frecuencia de tipo neurológico o congénita.​

  • Pie cavo fisiológico. Existe un aumento ligero de la curvatura normal, pero el pie es flexible y armónico. No se sabe con exactitud la causa que lo produce, pero la teoría más aceptada es un predominio en la acción del músculo peroneo lateral largo sobre el tibial anterior.
  • Pie cavo patológico. Está provocado por otra enfermedad, con frecuencia neurológica como la Ataxia de Friedreich, o distintas lesiones cerebrales que ocasionan contractura espástica de diferentes músculos. En general, en todos estos casos existe un desequilibrio entre los grupos musculares que intervienen en la movilidad del pie.​

Pie plano.

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Pie plano de un adulto.

El pie plano consiste en la pérdida de altura de la bóveda plantar normal, lo que provoca un aumento en la superficie de contacto del pie con el suelo. Puede diagnosticarse simplemente observando el pie, en el que se comprueba la desaparición del arco interno, o mediante huellas plantares u otras técnicas. Según la gravedad de la afección puede clasificarse en distintos grados, el grado I se considera incluido dentro de la normalidad, en cambio, en el grado IV la sintomatología es muy importante.

Puede dividirse en dos grupos principales:

  • Pie plano fisiológico, también llamado flexible o infantil. El arco del pie es visible cuando se observa al individuo tumbado, pero desaparece cuando se encuentra de pie, debido al peso del cuerpo. Es la situación más frecuente y en muchas ocasiones no provoca ningún tipo de problema durante la marcha.
  • Pie plano patológico. Es secundario a otra enfermedad o anomalía, tiene carácter progresivo y es más doloroso e invalidante. Puede estar provocado por muchas causas, entre ellas el exceso de peso, el uso de calzado inadecuado que alteran la biomecánica natural del pie y ciertas enfermedades neurológicas como la espina bífida, la distrofia muscular de Duchenne y la parálisis cerebral.

El pie plano se asocia a otras alteraciones, el retropié presenta una deformidad en valgo y el antepié se encuentra en abducción.​

Por regla general, y con contadas excepciones, se deberán tratar solo los pies planos que producen síntomas dolorosos. En principio se podrá usar plantillas de descarga, si con estas no es suficiente para permitir una marcha normal e indolora, se requerirá una intervención quirúrgica que consiste básicamente en el restablecimiento de la forma del pie con o sin fusión (artrodesis) de las articulaciones alteradas. Una última consideración sobre el uso de plantillas, es que su finalidad no es la de restablecer una forma normal del pie, sino la de evitar el dolor. En muchas ocasiones el médico las prescribe a niños con pies planos más que para evitar una evolución a pie plano del adulto (ya que está demostrado que son inútiles para este fin) para evitar la ansiedad de algunos padres que piensan que no se está haciendo nada para tratar la deformidad de su hijo. En todos los casos se aconseja evitar la obesidad y el uso de calzado cómodo.

Pie zambo.

Es una alteración congénita del pie en la que este se encuentra en posición equino-varo de talón, aducto, supinado del antepié. Es idiopática, es decir, que no se puede encontrar la causa o que ésta es desconocida. Es más frecuente en los niños en una proporción 2:1 y la afectación es bilateral en un 50 % de los casos. Puede presentarse como malformación aislada o asociada a otros procesos malformativos,(espina bífida, enanismo acondroplásico) enfermedades neuromusculares (artrogriposis) o anomalías cromosómicas. En los casos asociados, el pronóstico suele ser peor, son pies más rígidos y requieren tratamiento quirúrgico y fisioterapia intensiva.

Desequilibrios del arco anterior.

Los desequilibrios del arco anterior pueden ser de diferentes tipos. A continuación se detallan las distintas posibilidades.

  • Exceso de curvatura del arco anterior, es una anomalía poco frecuente.
  • Sobrecarga de la cabeza del primer metatarsiano.
  • Sobrecarga de la cabeza del quinto metatarsiano.
  • Pie plano anterior. Se aplana la bóveda plantar anterior, sobrecargando las cabezas de los metatarsianos centrales.
  • Pie «ancestral». El arco anterior está invertido, lo cual provoca que las cabezas de los metatarsianos 2.º, 3.º y 4.º reciban una sobrecarga.

Alteraciones del retropié.

Principalmente, las alteraciones que se producen en la parte posterior del pie son:

  • Retropié valgo: El pie tiende a volcarse hacia dentro. La línea del tendón de Aquiles está hacia dentro, mientras que el calcáneo está hacia fuera, produciéndose una separación intercalcánea.
  • Retropié varo: El pie tiende a volcarse hacia fuera. Se produce una mayor presión sobre el arco externo. Se separan mucho los arcos tibiales, produciéndose una separación maleolar.
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